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El día 30 de abril a las doce de la noche, comenzó el viaje de Aral hacia Asturias.
Viajamos toda la noche, y por la mañana nos esperaba Segundo, cura de Mieres, amigo gracias al cual ha sido posible este viaje. Gente de la Parroquia de San Pedro nos prepararó una riquísima fabada asturiana.
Por la tarde, después de acomodarnos en el salón de Cáritas que nos ofrecieron los religiosos Pasionistas, nos fuimos a dar un paseo en tren a Ujo, donde está la primera iglesia del románico asturiano. Por la noche, nos invitaron a una pichá.Llegó el viernes, día de la representación, por la mañana llegamos a la casa de la cultura con nuestras maletas y nuestras furgonetas, preparados para descargar y empezar a montar.
A las siete de la tarde comenzó la representación. El público espectacular, fue acompañándonos en la trama de la obra, emocionándose, riendo, aplaudiendo…
A la mañana siguiente, después del día tan intenso que habíamos tenido, celebramos el día de la Cruz por Asturias, partiendo de Mieres, por Rivadesella, Cangas de Onís y Covadonga (allí el Obispo de Oviedo nos saludó). Terminando nuestra gira en Noreña con Pedro (Delegado de Misiones, para el cual fue destinada la recaudación del teatro) donde celebramos la Eucaristía y nos tenían preparado otra pichá en los salones parroquiales.
A las doce de la noche cogimos el autobús que tenía destino Granada. Dando por finalizado este viaje.
Un puente especial, donde hemos sido capaces de acortar distancias, de seguir caminando juntos, hemos sido capaces de reconocer al Dios Vivo que sale al encuentro, como los de Emaús dejamos de ir a nuestra bola para encontrarnos con los amigos de Jesús.
¡Gracias Señor!
“¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino…?”